A quienes hablan mejorando el silencio.

El rencor sólo es una forma más de mostrar nuestras carencias.

6.1.09

Queridos Reyes Magos:

Sabéis que nunca os he escrito mi carta diciéndoos los bueno que he sido. Es porque siempre he pensado que, lo "bueno" que es uno, debe ser siempre un juicio en cabeza ajena. Este año, sin embargo, me atrevo a dirigirme a vosotros por primera vez y es por el siguiente motivo: Supongo que este año no he sido bueno del todo.

Desde pequeño me enseñaron a no pediros nada. Me dijeron que VV.MM. Los Reyes no sólo érais Magos y adivinábais qué quería cada niño, sino que érais Sabios y conocíais qué necesitaba cada uno. Eso os servía para repartir los regalos de manera equitativa, sin dejar de dar y sin dar de más.

Después crecí y os conocí en persona. Fue entonces cuando me convencísteis para ser uno más de vuestros pajes. De esa manera hacíais llegar vuestros regalos a mi entorno de una manera más cómoda. Desde entonces sabéis que esa no sólo ha sido mi mayor ilusión por estas fechas, sino que era el único regalo que os pedía cada año: seguir siendo un distribuidor más de vuestros regalos.

Este año no debo haber sido bueno del todo porque sólo habéis hecho llegar algunos regalos y no puedo repartirlos entre todos los que me gustaría. No es que esté mal, pensaba que no iba a recibir ninguno, pero... espero que no hayáis cambiado con tanta crisis y sigáis siendo como me enseñaron: sin dar de más, pero sin dejar de dar.

Confío en que, aunque un poco tarde, esta carta os llegue a tiempo para el día de mañana. Me tomo la libertad de escribirla para agotar el último cartucho y que no se me pueda achacar "defecto de forma" a la hora de dirigirme a VV.MM. Aprovecho para hacerla extensiva no sólo a mi familia, sino a todos los que me rodean y a los que, aún no sé cómo, acaban entrando en este blog desde tantos lugares diferentes.

Creo que sabiendo combinar tres de vuestras virtudes podemos conseguir aún un regalo que pueda servir para todos y sea -además- bueno, bonito y barato.

A ti, Melchor -el más anciano de los tres-, te voy a pedir algo que sólo se puede desarrollar a lo largo de tantos años de vida: PACIENCIA. Nos vendrá bien para soportar esas circunstancias de la vida que no podemos cambiar.

A ti, Gaspar, que siendo más joven conseguiste estar a la altura de Melchor te pido aquello que te ha ayudado a superarte: CORAJE. También nos vendrá bien para luchar contra las circunstancias de la vida que no debamos tolerar.

Y a ti, Baltasar, que siendo de distinto color supiste mantenerte siempre donde te correspondía, te solicito aquello que te ayudó: SABIDURÍA. Es fundamental en este regalo. Sólo con ella distinguiremos las ocasiones en las que utilizar el regalo de Melchor o de Gaspar.

Gracias de antemano y buenas noches.


Fdo: Nino.